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EL PRIMER BLOG CATÓLICO DE VALLE DE LA PASCUA...







viernes, 4 de marzo de 2011

LOS PEDOFILOS QUE LOS "PROGRES" NO DENUNCIAN

LOS PEDOFILOS QUE LOS "PROGRES" NO DENUNCIAN
Por: JEAN-YVES LE GALLOU
Tomado de: Polémia


Los pedófilos que los ‘progres’ no denuncian (i): Cohn-Bendit, el líder del Mayo francés

El ogro pertenece al imaginario europeo. A través de las leyendas y los cuentos, el ogro simboliza el monstruo frente al cual hay que proteger a los niños: el ogro es el adulto pedófilo que abusa sexualmente de menores de edad o les hace perder su inocencia.

Las confesiones del ogro

Daniel Cohn-Bendit se jactó de ser uno de ellos cuando trabajaba como monitor en una guardería alternativa de la Universidad de Frankfurt. En un texto autobiográfico, El Gran Bazar, habla de sus prácticas: “Ocurrió varias veces que algunos niños me abrieran la bragueta. Reaccioné de diferentes maneras, según las circunstancias, pero el deseo de aquellos niños me planteaba un problema. Yo les preguntaba: ¿por qué no jugáis juntos?, ¿por qué me elegís a mí y no a los otros niños? Pero, si insistían, de todos modos los acariciaba”.

El periódico El Observer encontró incluso un texto escrito por él mismo en un periódico alternativo de Frankfurt en 1976: “Mi permanente coqueteo con estos niños adquirió de pronto una tonalidad giro erótica. Podía sentir perfectamente cómo las niñas de cinco años habían aprendido a excitarme. ¡Es casi increíble! La mayoría de las veces yo estaba un poco desarmado. (…) Me ha ocurrido varias veces que algunos niños me hayan abierto la bragueta y hayan empezado a acariciarme. Dependiendo de las circunstancias he reaccionado de diferentes maneras. Cuando lo querían, les he acariciado. Por ello se me ha acusado de perversión.”

Esta actitud habría tenido que descalificar para siempre a Cohn-Bendit. Sin embargo, cuando François Bayrou habló brevemente estos hechos, respondiendo líder de los Verdes, que pretendía darle lecciones de… moral, se originó un gran escándalo mediático, no en contra de Cohn-Bendit, sino en contra del propio François Bayrou.

La presentadora de France 2, Arlette Chabot, icono conformista y feminista favorable a las minorías sexuales, acudió en ayuda de un desesperado Cohn-Bendit y le exigió a Bayrou que volviera al tema de la elecciones europeas y no se aprovechara de su ventaja sobre Cohn -Bendit. E incluso antes de emitir la emisión previamente grabada, la clase político-mediática dominante lanzó una campaña contra un Bayrou que había hecho “saltar los fusibles” y que, según Le Monde, “había llevado la campaña electoral fuera del curso que le corresponde”.

Está claro: queda prohibido atacar en los medios de comunicación a Cohn-Bendit: la vieja momia del sesenta y ocho y el ecologista son especies electorales protegidas…

El ogro gordito de la ideología dominante

Principal figura de mayo del 68, Cohn-Bendit es el arquetipo de los defensores de la ideología impuesta por la tiranía mediática:

–Es partidario de romper con las tradiciones (en nombre de tal ruptura pretende, por lo demás, haber teorizado las relaciones sexuales entre niños y adultos como simples “provocaciones” destinadas a “chocar al burgués”.

–Es partidario del “mundialismo”.

–Es partidario del antirracismo en la estela de las consignas de 1968: “Todos somos judíos alemanes”, “Franceses/inmigrantes: ¡un mismo combate!

–Libertario convertido en liberal, le da un simpático toque “de izquierdas” al liberalismo mundialista.

Miembro desde hace quince años del Parlamento Europeo, ha servido con constancia a la superclase mundial abogando por que se supriman las fronteras de Europa y se abran sus mercados y sus puestos de trabajo al resto del mundo.

En virtud de su pasado (“no se toca a un ex combatiente de Mayo del 68) y de los servicios que presta en la actualidad al mundialismo y al mundo de los negocios (cuidemos a nuestros “idiotas útiles”), se ha convertido en intocable.

Así, quien se ha situado, en virtud de sus propios escritos, en la categoría de los ogros es presentado a la opinión pública como un ángel regordete y bonachón.

Una bien orquestada complacencia mediática

Los medios de comunicación han promoivido tanto más fácilmente la lista de los ecologistas cuanto que se encontraba en la encrucijada de dos grandes fuerzas:

- Una fuerza ideológica, el mundialismo, que, frente a la crisis financiera, intenta recomponerse: la globalización ecológica sustituye a la económica; se trata ahora de defender el “planeta” para reactivar mejor la especulación financiera (la derechos sobre los carbonos) y la producción (coches no contaminantes, eficiencia energética de las viviendas, etc.).

- Una fuerza política, la UMP y Nicolas Sarkozy, ven en el movimiento ecologista de Cohn-Bendit un medio de debilitar a dos peligrosos competidores para las próximas contiendas electorales: el PS y, sobre todo, el MODEM de François Bayrou.

Esto explica por qué la radio y la televisión, tanto privadas como públicas, han desplegado toda su simpatía hacia el candidato Verde, defendiéndole todas juntas en unión frente a los legítimos ataques de François Bayrou.

Voto verde, voto refugio, voto “amable”

Aún así, el votante tenía que seguir, cosa nunca asegurada de antemano.

Sin embargo, el voto verde funcionó como un voto refugio: en lugar de no ir a votar. Si no estoy satisfecho con mi partido (en este caso, el PS) o con mi candidato (que no lo ha hecho bien), ¡entonces decido votar verde!

También es un voto “amable”: se trata de de pensar en el “planeta”; es algo que no te compromete mucho y es muy poco criticable. ¡He ahí un voto simpático y fácil de asumir para los pijos progres!

También es un voto cautivo del espíritu de los tiempos, fabricado por la omnipresencia en los medios del discurso del “recalentamiento” y del discurso ecológico.Las cuestiones ecológicas constituyen, por lo demás, auténticos y reales problemas, especialmente en la región de Ile-de-France, donde Cohn-Bendit ha obtenido más del 21% de los votos.

Es cierto que Ile-de-Francia tiene un doble problema de saturación: la saturación del transporte público y la de los espacios urbanos. Y esta situación empeora cada año debido a la instalación en Ile-de-France 80.000 inmigrantes adicionales (el 40% de las 200.000 entradas en Francia, el doble de la población de Mantes-la-Jolie). No son obviamente los ecologistas partidarios de abrir las fronteras quienes van a poder solucionar esta situación. Pero la lógica de un voto de inspiración mediática está constituida por la emoción y, por tanto, por la denegación de la razón.

jueves, 3 de marzo de 2011

El Nuevo Orden Mundial busca la desaparición de la Iglesia católica

El Nuevo Orden Mundial busca la desaparición de la Iglesia católica
Por: P. Juan Claudio Sanahuja
  


«El Nuevo Orden Mundial busca la desaparición de la Iglesia católica», dice un experto de la ONU

El único enemigo de esta ideología de género es la Iglesia, que afirma con rotundidad verdades que se contraponen a la nueva ideología y una nueva ética sin principios ni valores inmanentes e inmutables. Por eso la ética judeocristiana es incompatible con los nuevos paradigmas del NOM y la declaración de Benedicto XVI de los principios no negociables es todo un desafío para los grupos de presión feministas, homosexuales y abortistas.
-¿El lobby más peligroso?
-“El lobby gay que actúa dentro de la Iglesia”.

-El Gobierno español se vende a sí mismo como puntero en matrimonio homosexual, aborto y Alianza de Civilizaciones. ¿Se puede afirmar que España se ha convertido en la punta de la lanza del Nuevo Orden Mundial?

-Eso son temas geopolíticos que estaban en el ámbito internacional antes de Zapatero. Pero no es lo mismo una ONG o una indicación política de un organismo internacional que una sugerencia política de España que no se la ve como los centros de poder anglosajón.

-Se la ve como la madre patria.

-Bueno, ése es un concepto un poco pasado de moda, pero sí como un país amigo y afín. Y se plantean que si España lo hace, ¿por qué nosotros no?

-La ONU ha estado impulsando las políticas abortistas, feministas y rosas. ¿Qué cree que es mejor, tratar de mejorarla o de anularla?

-Tenemos que participar porque no se pueden dejar ámbitos sin tratar de influir en ellos aunque hayan sido creados por el enemigo. Eso sí, cuidando de no ser cómplices.

-¿Por ejemplo?

-Dando el consenso a algo que parece inofensivo, pero que tiene un trasfondo y un mensaje retorcido. Los famosos eufemismos.

-¿Por qué la presión para sacar a la Santa Sede de Naciones Unidas?

-Porque complica el panorama de los países que quieren imponer determinadas políticas. Ante la anticoncepción, aborto, perversión de derechos humanos, la Santa Sede es un escollo.

-Vayamos al aborto. Hay quien considera que el término “salud sexual y reproductiva” sería un término rescatable, aunque siempre se haya utilizado eufemísticamente como sinónimo de aborto.

-Nunca se pudo dar un buen sentido a la salud reproductiva. Nació como eufemismo de anticoncepción e incluso de aborto químico. La sexual vino después, y tampoco se le pudo dar nunca un buen sentido. Además, este año Hillary Clinton, en la reunión del G-8 en Canadá, dijo claramente que salud sexual y reproductiva incluye el aborto.

-¿Se puede decir que el derecho al aborto ya existe en documentos oficiales?

-En las recomendaciones y en las observaciones generales de los tratados de derechos humanos. Por ejemplo, la recomendación general 24/25 del Comité del Tratado de Eliminación de Toda Forma de Discriminación contra la Mujer. Ahí aparece el aborto como un derecho.

-¿Es una interpretación vinculante?

-Claro, porque se trata del comité que provee a los países signatarios de la llamada interpretación auténtica del texto de la convención.

-Vayamos a los nuevos derechos, los llamados derechos de segunda o tercera generación. Es el intento de la progresía de colar su ideología, pero ¿no hay nada salvable?

-Mire: dentro de los ocho Objetivos del Milenio para el Desarrollo, hay dos que hacen referencia al género y a la salud sexual y reproductiva, claramente antivida. Pero los otros seis, también, porque se interpretan todos en clave feminista, abortista o de cultura de la muerte.

-¿Por qué todas las compañías han comprado los Objetivos del Milenio?

-Las menos por complicidad; la mayoría porque es políticamente correcto, lo que manda la moda.

-¿Cree que las teorías de género son la última rebelión contra Dios?

-Depende de a quién se lo atribuyamos. En ámbitos de Naciones Unidas hay una abierta rebelión contra Dios. Pero para la mayoría es algo que marca los tiempos.

-Sí, pero ésos no son los que marcan la agenda.

-No. Para los que marcan la agenda, la destrucción de la Iglesia Católica es un imperativo porque es el único freno.

-Cambiemos de tercio. ¿Cree que la nueva religión mundial pretende sustituir el decálogo por un nuevo paradigma ético?

-Sí. Una religión de subjetivismo, de relativismo, que combate cualquier tipo de verdad no negociable. Y están infiltrando las religiones. También la Iglesia Católica.

-Terminemos con el futuro. ¿Qué es lo que nos viene?

-Una persecución a la Iglesia Católica o a los restos de quienes permanezcan fieles a la doctrina de la Iglesia. Para el Nuevo Orden, la desaparición de la Iglesia Católica es un imperativo.

-¿Cree que la Iglesia está preparada para esa batalla?

-Humanamente creo que una gran parte de la Iglesia no está preparada para esa batalla. Pero la Iglesia es antes que nada Esposa de Cristo y una realidad sobrenatural. Por eso el número de fieles o de jerarcas preparados para la batalla importa poco. Lo que sí sabemos es que a la larga vamos a ganar porque el triunfo está prometido.





LA ESCUELA DE FRANKFURT, BASES DE LA CRISIS DE VALORES EN EUROPA

LA ESCUELA DE FRANKFURT, BASES DE LA CRISIS DE VALORES EN EUROPA

Tomado de: www.pensamientodisidente.blogspot.com



"La civilización occidental está actualmente atravesando una crisis esencialmente diferente a cualquier otra experimentada en el pasado. Otras sociedades cambiaron sus instituciones sociales o creencias religiosas influenciados por alguna fuerza externa o el lento desarrollo del crecimiento interno de la misma. No obstante, ninguna, ni la nuestra, jamás se enfrentó con la posibilidad de una alteración fundamental de sus creencias e instituciones en las que se basa todo el tejido de la vida social... Se está desarraigando a la civilización desde sus cimientos en lo natural y en la tradición y se la está reconstruyendo sobre una nueva organización artificial y mecánica como una fábrica moderna." Christopher Dawson. Enquiries into Religion and Culture, p. 259.

Satanás se ocupa de mantener escondida la mayor parte de su obra en este mundo. Sin embargo, se lanzaron dos pequeños rayos de luz sobre su acción, según lo que creo, no hace mucho. El primero, un artículo breve de la revista Association of Catholic Women's (Asociación de Mujeres Católicas); el segundo, un comentario de un sacerdote en Rusia (lo que al principio me sorprendió), quien afirmó que ahora, en Occidente, vivimos en una sociedad Comunista. Estos destellos de luz ayudan, especialmente, a explicar la arremetida de funcionarios oficiales que en muchos países del mundo lograron, con tanto éxito, quitarles a los padres sus derechos de ser los primeros educadoes y protectores de sus hijos.

La revista ACW examinó el trabajo corrosivo de la Escuela de Frankfurt - un grupo de académicos que desarrollaron perspectivas altamente provocativas y originales en la sociedad y en la cultura contemporánea, recurriendo a Hegel, Marx, Nietzsche, Freud y Weber. No es que su idea de una "revolución cultural" fuera particularmente nueva. El Conde Joseph de Maistre (1753-1821), quien fuera masón durante quince años, escribió: "Hasta ahora, las naciones morían con las conquistas, es decir por las invasiones, pero aquí surge el gran tema: una nación puede morir en su propia tierra, sin llegar a reinstalarse en otro lugar y sin invasión, permitiendo que las moscas de la descomposición corrompan, desde la misma médula, aquellos principios originales y constitutivos que hacen a la esencia de lo que ella es".

¿Qué fue la Escuela de Frankfurt? Bueno, en los días posteriores a la Revolución Bolchevique en Rusia, se creía que la revolución de los trabajadores se extendería a Europa y, finalmente, a U.S.A.. Pero no fue así. Para fines de 1922 la Internacional Comunista (Komintern) comenzó a considerar las razones. Por iniciativa de Lenin se organizó una reunión en el Instituto Marx.Engels de Moscú.

La finalidad de la reunión era clarificar el concepto de una "revolución cultural marxista", y ponerlo prontamente en marcha. Entre los presentes se encontraba Georg Lukacs (aristócrata húngaro, hijo de un banquero, que se hizo comunista durante la Primera Guerra Mundial; buen teórico marxista, desarrolló la idea de "Revolución y el Eros" - instinto sexual usado como instrumento de destrucción) y Willi Munzenberg (cuya solución propuesta fue "organizar a los intelectuales y usarlos para pudrir la civilización occidental. Sólo entonces, luego de corromper todos los valores y hacer imposibles la vida, podemos imponer la dictadura del proletariado").

Ralph Toledano (1916-2007) - autor conservador y cofundador del National Review- comentó la mencionada reunión en los siguientes términos: "Fue quizás más perjudicial para la civilización occidental que la misma Revolución Bolchevique".

Lenin murió en 1924, sin embargo, para ese entonces, Stalin comenzó a ver a Munzenberg, Lukacs y a gente de similar pensamiento como "revisionistas". En junio de 1940, Münzenberg escapó al sur de Francia donde, bajo las órdenes de Stalin, un escuadrón de la muerte del NKVD lo capturó y lo colgó de un árbol.

Durante el verano de 1924, luego de que el V Congreso de la Internacional Comunista lo atacara por sus escritos, Lukacs se mudó a Alemania, donde encabezó la primera reunión de un grupo de sociólogos con orientación comunista, reunión que daría a luz la fundación de la Escuela de Framkfurt.

Esta "Escuela" (diseñada para poner en práctica su programa revolucionario) comenzó en la Universidad de Frankfurt, en el Institut für Sozialforschung. Para comenzar, Escuela e Instituto eran indistinguibles. En 1923 Felix Weil (1898-1975) funda el Instituto y lo establece oficialmente. Weil nació en Argentina y a los 8 años lo enviaron al colegio a Alemania. Asistió a las Universidades de Tübingen y Frankfurt, donde obtuvo un doctorado en ciencias políticas. Durante sus estudios en estas universidades comenzó a interesarse cada vez más en el socialismo y el marxismo. Conforme al historiador e intelectual Martin Jay, el tema de su tesis fue "los problemas prácticos de la implementación del socialismo".

Carl Grnberg, director del Instituto desde 1923 hasta 1929, fue un marxista confeso, a pesar de que el Instituto no tenía ninguna afiliación política oficial. No obstante en 1930, lo reemplazó Max Horkheimer que pensaba que las teorías de Marx debían ser la base de las investigaciones del Instituto. Cuando Hitler asume el poder, el Instituto se cerró y sus miembros escaparon a U.S.A. , por varias rutas y migraron a las universidades estadounidenses más importantes - Columbia, Princeton, Brandeis y California, en Berkeley.

La Escuela incluía entre sus miembros al gurú de la Nueva Izquierda de los años 60: Herbert Marcuse (a quien el Papa Pablo VI denunciaría por su teoría de la liberación que "dio lugar al libertinaje disfrazado como libertad"); a Max Horkheimer, Theodor Adorno, al popular escrito Erich Fromm, Leo Lowenthal, y Jurgen Habermas - quizás el representante más influyente de la Escuela.



Fundamentos, objetivos y prácticas de la "revolución cultural". Básicamente, la Escuela de Frankfurt creía que mientras el individuo tuviera la convicción - o incluso la esperanza de la Fe - de que el don divino de su razón podría resolver los problemas que enfrenta la sociedad, entonces, esa sociedad nunca alcanzaría el estado de desesperanza ni de alienación, los cuales son imprescindibles para iniciar la revolución socialista. Su objetivo, por lo tanto, consistía en demoler lo más pronto posible el legado cristiano. para ello, necesitaban ejecutar la crítica destructiva más negativa posible de cada una de las esferas de la vida, la que sería diseñada para desestabilizar a la sociedad y tirar abajo lo que ellos llaman el orden "opresor". Sus políticas, según esperaban, se difundirían como un virus - "continuando con el trabajo de los marxistas occidentales por otros medios", como lo señalara uno de los miembros. A los efectos de promover el avance de su "tranquila" revolución cultural - sin darnos, no obstante, idea alguna de sus planes para el futuro - la Escuela de Frankfurt recomendó (entre otras cosas):

1- La invención de delitos raciales.

2- El cambio contínuo para crear confusión.

3- La educación sexual y la incitación a la homosexualidad a los niños.

4- La destrucción de la autoridad de los colegios y profesores.

5- Grandes migraciones para destruir la identidad.

6- La promoción del consumo excesivo de bebidas alcohólicas.

7- El vaciamiento de las iglesias.

8- Un sistema legal desacreditado, con prejuicios contra las víctimas del delito.

9- Dependencia del Estado o de los beneficios del Estado.

10- Control y estupidización de los medios de comunicación.

11- Fomentar la desintegración de la familia.

Una de las ideas principales de la Escuela de Frankfurt consistía en explotar las ideas del "pansexualismo" de Sigmund Freud - búsqueda de placer, explotación de las diferencias entre sexos, quiebra de las relaciones tradicionales entre varón y mujer. Para promover sus objetivos, se proponían:

Atacar la autoridad del padre, negar los roles específicos paternos y maternos, y arrebatar a las familias sus derechos como principales educadores de sus hijos.

Eliminar las diferencias en la educación de los niños y de las niñas.

Suprimir todas las formas de dominación masculina.

Declarar que las mujeres son "la clase oprimida" mientras que los hombres "la opresora".

Munzenberg resumió la operación a largo plazo de la Escuela de Frankfurt de la siguiente manera:

"Corromperemos occidente de manera tal que apestará".

La Escuela sostenía que había dos tipos de revoluciones: la política y la cultural. La revolución cultural demuele desde adentro. "Las formas modernas de sujeción son marcadas con suavidad". Lo consideraban un proyecto a largo plazo y jamás perdían de vista el tema de la familia, la educación, los medios, el sexo y la cultura popular.



lunes, 27 de diciembre de 2010

Contra la dictadura del conformismo

 



Muchos cristianos quisieran que la Iglesia llegara a algún tipo de compromiso “progresista” con el mundo

Autor: Francisco Rodríguez Barragán

Ha recordado el Papa que padecemos la sutil dictadura del conformismo, que nos obliga a pensar como piensan todos y a actuar como actúan todos.

Que se trata de una verdadera dictadura, salta a la vista cuando se busca silenciar y agredir a la Iglesia porque no comparte la propaganda de quienes quieren imponer su pensamiento único sobre lo políticamente correcto, sobre los “nuevos derechos”, sobre el lenguaje manipulado, sobre la ideología de género, sobre la sexualidad como placer sin restricciones, sobre la naturaleza por encima del hombre, sobre la indisponibilidad de la vida.

Si los cristianos nos resistimos a esta dictadura del progresismo, seremos excluidos de todos los foros, motejados de inmovilistas, hasta de enemigos de la humanidad, carcas, fascistas, meapilas y otros insultos al uso.

Pero lo más grave es que muchos cristianos se asustan, quieren aparecer también como “progresistas” de no se qué progreso, y quisieran que la Iglesia llegara a algún tipo de compromiso con el mundo, pensando que así nos aceptarían en los más altos y manipulados organismos.

Por eso dice el Papa que "hoy tenemos miedo de hablar de la vida eterna. Hablamos de las cosas que son útiles para el mundo, mostramos que el cristianismo ayuda también a mejorar el mundo, pero no nos atrevemos a decir que su meta es la vida eterna y que de la meta vienen luego los criterios de la vida".

Efectivamente, apenas si se habla de la vida eterna a no ser en las homilías de las misas de los entierros. Hay cristianos que se esfuerzan en demostrar que trabajan por hacer un mundo mejor, pero no aclaran que su meta es la vida eterna y que la única forma de alcanzarla es amando a los demás como Dios nos ama, buscando activamente el bien de todo hombre y de todos los hombres y que este amor que recibimos de Dios para vivir en el mundo es el criterio que inspira nuestras vidas.

Es la vida eterna con Dios la que se ofrece a quienes vivieron amando a los demás y trabajando por la verdad y la justicia y es la vida eterna sin Dios, la que espera a quienes hicieron lo contrario. Esto es más serio que el Código Penal. Desgraciados quienes piensen que no se les pedirá cuenta de su vida.

No es posible para un cristiano, que quiera vivir como tal, el conformismo con el mundo cuyos valores son el placer y el tener, que cree que puede decidir sobre todo: el bien y el mal, la naturaleza y el hombre, con plena autonomía, para lo cual tienen que borrar a Dios del horizonte y elevar a instancia última y definitiva, el consenso de la inconstante mayoría y este consenso puede ser consenso para el mal, como dice el Papa.

El voto de la mayoría entrega el poder a un partido y el elegido se cree en posesión de la verdad para conseguir aprobar leyes que deciden quién debe vivir y quién no, cómo deben ser educadas las nuevas generaciones, cómo debe vivirse la sexualidad, en qué lengua tiene que hablar, cuál es su historia, cómo expresar sus sentimientos religiosos, etcétera. Todo apoyado por un enorme aparato de agitación y propaganda.

Por desgracia, no tenemos la seguridad de que si el voto de la mayoría entrega el poder a un partido distinto la situación cambie sustancialmente.

Ahora más que nunca los cristianos tenemos que hablar de la vida eterna, de que hay que obedecer a Dios antes que a los hombres, de que no se puede construir un mundo fraterno sobre el egoísmo sino sobre el amor. No hay que colaborar con la dictadura del conformismo, sino proclamar en cualquier tiempo y lugar el mensaje de Jesús, cuya muerte y resurrección, es la única realidad que puede salvar al mundo. ¡No tengáis miedo!





lunes, 8 de noviembre de 2010

La carta que mi párroco no quiso leer…

Por: Marco A Di Rupo B


Aclaratoria. El siguiente escrito es una carta que éste servidor le hizo llegar a su párroco de manera privada (via internet), para exponerle su rechazo a la forma en que está oficiando la Misa y desarrollando la liturgia en la parroquia que preside. Como quiera que nunca obtuve respuesta oportuna a favor o en contra de mis planteamientos, (salvo alguna alusión velada a la misma en una de sus homilías, donde afirmó que: "no leía los escritos "incómodos" que le mandaban sino que los borraba de su computador”) he decidido hacerla pública para exponer mi posición al respecto.


Diócesis de Valle de la Pascua. 30/10/2010
Parroquia “Nuestra Señora de la Asunción de la Vigía” Rev. P. Moisés Dugarte Dugarte.
Su despacho.

Estimado P. Moisés, que la paz del Resucitado y el amor de nuestra Madre Santísima estén con usted en todo momento. Con todo el respeto que me merece su persona y su condición de sacerdote a cargo de nuestra parroquia, quiero hacerle algunas observaciones sobre los cambios que usted ha introducido recientemente en la liturgia, especialmente en lo que respecta a eso que algunos han dado en llamar “danza litúrgica”. Ante todo quiero dejarle claro que con estas observaciones, para nada estoy cuestionando su capacidad intelectual, su talante moral o su idoneidad para el cargo que ejerce. Tampoco pretendo cuestionar su autoridad ni mucho menos “dictarle pauta” en lo referente a la liturgia, simplemente hago uso de la libertad cristiana que tenemos para discernir lo que es bueno de lo que no lo es, a la luz de la Doctrina Católica. Con este necesario preámbulo voy entonces al grano.

Sobre la “Danza Litúrgica”. La mal llamada danza litúrgica es una moda exótica, apadrinada por el "liberalismo teológico" y emparentada con el paganismo de la Nueva Era y el protestantismo carismático. A nuestras comunidades eclesiales llegó importada de otras latitudes y como un aborto de la reforma litúrgica instaurada por el Vaticano II. La "danza liturgica" convierte el templo en una especie de sala de conciertos o teatro inclinando las mentes no a Dios sino a los danzantes, además de estorbar en sobre manera el recogimiento espiritual de los fieles y la atención debida al Santo Sacrificio del Altar. Quienes la promueven buscan ante todo alterar la liturgia con el fin de entretener y animar la asamblea. La danza y la música que por lo general la acompaña traen a la mente, de quienes asistimos a misa, recuerdos y disposiciones anímicas alejadas de Cristo y de la solemnidad de su sacrificio, como bien lo señala en un documento “cualificado y autoritativo” la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos cuando diserta sobre la danza en el mundo occidental:

“Aquí la danza está vinculada con el amor, la diversión, la profanidad, el desenfreno de los sentidos; tal danza, en general, no es pura. Por esa razón no puede introducirse en las celebraciones litúrgicas de ningún tipo: eso sería introducir en la liturgia uno de los elementos más desacralizados y desacralizantes, y así sería equivalente a crear un ambiente de profanidad que recordaría con facilidad a los presentes y participantes los lugares y situaciones mundanos en la celebración.

“Si la propuesta de la danza religiosa en Occidente debe realmente ser acogida, deberá tenerse cuidado que en su consideración debe hallar un sitio fuera de la liturgia, en áreas de asamblea que no sean estrictamente litúrgicas. Aún más, los sacerdotes deben siempre excluirse de la danza”. (Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos “Boletín Notitiae” 11 1975, Págs. 202-205).

Otras citas: En entrevista a la agencia vaticana Fides (16 11-2007) al Secretario del Pontificio Consejo para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Mons. Albert Patabendige, censuró:

“los cambios introducidos abusivamente” en la liturgia católica, produciendo múltiples “efectos nocivos sobre la fe y sobre la vida litúrgica de la Iglesia”.

En tal contexto el Obispo dijo:

“el uso de las danzas, de instrumentos musicales y de cantos que bien poco tienen de litúrgico no son para nada consonantes con el ambiente sacro de la iglesia y de la liturgia, todos estos elementos desnaturalizan la celebración de la Misa, transformándola en una coreografía y una manifestación de teatralidad, pero no de fe”.

El cardenal Arinze, que fue Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos del 2002 al 2008 ha dicho lo siguiente respecto de las llamadas Danzas Litúrgicas:

“Lo que no está bien es que un párroco occidental se ponga a imitar liturgias danzantes que quizá ha visto en la televisión, provocando el desconcierto de sus fieles. En Occidente los fieles que quieren bailar pueden hacerlo en las salas parroquiales, y quien quiere ver danzas hermosas puede hacerlo en los teatros, no desde luego en la iglesia y siempre presuponiendo que la danza en cuestión sea aceptable moralmente. De lo que acabo de decir se comprende que considero difícil que la danza entre en las liturgias latinas en Europa y en América. En África y en Asia lo considero, en cambio, posible, bajo condiciones. (Entrevista realizada por Gianni Cardinale para 30 Días).

…“el uso de la danza en la liturgia debe ser examinada críticamente, porque la mayoría de las veces la atención se traslada hacia los que la llevan a cabo y sirve tan solo como entretenimiento. La gente va a Misa no para entretenerse sino para adorar a Dios, para alabarle y darle gracias, para pedir el perdón por sus pecados y cualquier otra necesidad espiritual o material" (Homilía en la misa de clausura de la Asamblea plenaria de la Federación de Conferencias Episcopales Asiáticas 2009).

Dice el Papa Benedicto XVI en “El espíritu de la Liturgia. Una introducción”:

“La «creatividad» no puede ser una categoría auténtica en la realidad litúrgica…”

“La liturgia no vive de las «genialidades» de cualquier individuo o de cualquier comisión”

También Juan Pablo II en su carta Ecclesia De Eucaristhia, afirma lo siguiente:

"Por desgracia, es de lamentar que, sobre todo a partir de los años de la reforma litúrgica postconciliar, por un malentendido sentido de creatividad y de adaptación, no hayan faltado abusos, que para muchos han sido causa de malestar. Una cierta reacción al «formalismo» ha llevado a algunos, especialmente en ciertas regiones, a considerar como no obligatorias las «formas» adoptadas por la gran tradición litúrgica de la Iglesia y su Magisterio, y a introducir innovaciones no autorizadas y con frecuencia del todo inconvenientes".

Por eso el Concilio Vaticano II ordena:

“Nadie, aunque sea sacerdote, añada, quite o cambie cosa alguna por iniciativa propia en la liturgia” (Conc. Vat. II, Const. sobre la S. Liturgia, Sacrosanctum Concllium, 22, par. 3.).

Con las citas anteriores queda clara la posición del magisterio sobre la danza y su inconveniencia en la liturgia católica. Veamos ahora lo que se esconde detrás de la extra-eclesial “liturgia renovada” que ciertos personajes “ingeniosos” tanto laicos como del clero ensalzan por todos los medios posibles.

El giro de la Liturgia. La problemática alrededor de la danza tiene un trasfondo teológico que no es otro sino el giro antropocéntrico que quienes la propugnan desean darle a la liturgia. El centro de la liturgia no sería ya Cristo sino la asamblea, la esencia teocéntrica de la liturgia queda relegada a un segundo plano, lo importante entonces es mantener el interés y la atención de los fieles, el “avivamiento” forzado y efímero de las personas. La Santa Misa por obra y gracia de este “nuevo estilo” de celebrar, deja de ser la actualización del sacrificio de Cristo, para convertirse en un simple acto cultural-religioso en favor del pueblo. El fiel renunciando a una verdadera participación, se transforma en “publico”, en espectador de un acto intrascendente para su vida espiritual. Ese giro antropocéntrico de la llamada liturgia “renovada” que sutilmente se está infiltrando en la Iglesia, se orienta hacia las comodidades y preferencias humanas, es decir, hacia el predominio del hombre y su supremacía en todo. ¿No es esto lo que predica el liberalismo, la masonería anti-cristiana y el neo-paganismo del new age? A nivel eclesial esto se traduce en un particularismo, en una autonomía subjetiva (tanto de seglares como de algunos miembros díscolos de la jerarquía) que se opone activamente al Magisterio y sus directrices.

Mis reparos. A mi modo de ver, el problema no es la danza en si, sino su uso en la liturgia, las citas anteriores creo que lo demuestran suficientemente. Introducir por capricho o por lo que sea la danza en la misa, priva a los fieles de la sacralidad de la Liturgia, de la percepción diáfana de que lo que allí se da es exactamente lo mismo que sucedió en el Calvario. Me pregunto padre Moisés: ¿Danzaron los apóstoles la noche de la última cena? ¿Danzó María al pie de la cruz donde murió su Hijo? ¿Danzaron las mujeres y los apóstoles ante la tumba vacía el día de la Resurrección? ¿Danzan los ángeles durante la consagración y la comunión?. Recordemos la actitud que tuvo la virgen en el calvario, no estaba danzando alrededor de la cruz, al contrario, afligida unía su dolor con el sacrificio de su Hijo por los pecados de los hombres.

La Liturgia en la Iglesia es mucho más que un conjunto de ritos o ceremonias y dependiendo de cómo el sacerdote celebre, así será su manera de concebir la Iglesia y sus dogmas. Los clérigos y en especial los “liturgos” de las diócesis deberían conocer que en el Ars Celebrandi de la Santa Misa no se deben introducir signos mundanos como los despropósitos litúrgicos contemporáneos de la danza y los aplausos. Solo los que privilegian una concepción de la misa como estrictamente memorial de alabanza (al estilo neo-catecumenal), fiesta o banquete (olvidando o menospreciando su esencial carácter sacrificial) danzan sin preocupación. La categoría de fiesta es incompleta para designar lo trágico y gozoso del misterio pascual. Si la misa es la actualización incruenta del mismo sacrificio de la cruz, ¿nos es lícito danzar en la misa? No debemos olvidar que el templo está esencialmente dedicado y consagrado para la oración y para el Santo Sacrificio del Altar no para la puesta en escena de un espectáculo mundano.

Son preguntas y consideraciones que quizás a usted lo incomoden o lo irriten pero que humildemente me permito hacerle sin ánimo alguno de polémica o impertinencia. Es mi deber como laico medianamente informado, recordarle que la liturgia no es de su propiedad, ni del obispo, ni siquiera del papa, por lo tanto no es un campo en el cual usted pueda a su antojo, innovar, transformar o experimentar. Los fieles nos merecemos una liturgia acorde con los cánones y directrices establecidos por el magisterio y no un teatro producto del ingenio humano. Los que defienden la llamada “liturgia renovada” deben saber que toda innovación debe ser iniciada por la Santa Sede y ésta (más allá de lo establecido por el concilio vaticano II en la Sacrosanctum Concilium), no lo ha hecho. Por lo tanto la danza y otros dislates similares son un abuso litúrgico. El Vaticano II mantuvo la dirección de la liturgia en manos de la Santa Sede y, a la vez, en manos de las conferencias episcopales y el obispo diocesano, pero nunca bajo los criterios de alguna individualidad.

Ciertamente la liturgia es por así decirlo un “misterio vivo” y donde hay vida hay creatividad no inmovilidad o anquilosamiento, de ahí que el concilio Vaticano II hable de la necesidad de inculturizar la liturgia de acuerdo con las particularidades de cada país, pueblos y culturas, pero esto debe hacerse respetando su esencia (de la liturgia) y lo establecido por el Magisterio. Lo anterior no autoriza a nadie a convertir la liturgia en un festival, nadie puede adjudicarse la patente de creador, ni ensayar su presunta creatividad en la celebración, antes, hay que contar con la aprobación de la Iglesia. Por otro lado, toda “innovación” unilateral pude traer consigo consecuencias funestas para la vida de la Iglesia, ejemplo de ésto fueron (y en algunos casos “son”) las locuras y los abusos de quienes se apropiaron de la liturgia para desarrollar sus particular visión de la Iglesia, abusos a los que tuvieron que ponerle freno en su momento la autoridad eclesiástica. Por lo tanto, queda claro que una cosa es la inculturización litúrgica y otra que los sacerdotes o los fieles inventen “misas” en las que la liturgia es pisoteada sin misericordia. Es harto repugnante también, mancillar la liturgia para “democráticamente” ofrecer en la Misa “lo que le gusta al pueblo”. Tampoco la razón “pastoral” de atraer gente (especialmente jóvenes) a la Iglesia justifica el establecimiento de una monstruosa y abusiva anarquía litúrgica.

El derecho que me asiste. El papa Paulo VI de feliz memoria, ya en lo años setenta de siglo pasado decía:

“Quisiéramos exhortar a las personas de buena voluntad, sacerdotes y fieles, a no tolerar este indócil particularismo, que ofende, además de la ley canónica, el corazón del culto católico, que es la comunión; la comunión con Dios y la comunión con los hermanos, de la que es mediador el sacerdocio ministerial autorizado por el obispo. Semejante particularismo tiende a formar su Iglesia, o tal vez su secta, es decir, apartarse de la celebración de la caridad total, a prescindir de la estructura institucional, como se dice hoy, de la Iglesia autentica, real y humana, para hacerse la ilusión de poseer un cristianismo libre y puramente carismático, pero en realidad amorfo, evanescente y expuesto al soplo de todo viento de la pasión, de la moda o del interés temporal o político. Esta tendencia a separarse gradual y obstinadamente de la autoridad y de la comunión de la Iglesia puede llevar desgraciadamente muy lejos. No como han dicho algunos, a las catacumbas, sino fuera de la Iglesia” ("Pastoral Liturgica", Boletín del Secretariado nacional de Liturgia, España. nn. 43-44, pp. 1-4).

Por las razones antes expuestas y por caridad cristiana es mi deber P. Moisés exponerle lo siguiente. Ya he asimilado que usted en su condición de párroco y haciendo gala de la autoridad que se le ha concedido, va a seguir insistiendo en fracturar la liturgia incorporando danzas y otros “inventos” en la celebración del misterio central de nuestra fe y que no tiene intenciones de cambiar esa actitud, pues al parecer es lo que su corazón le dicta. Se también que la parroquia (como institución) está bajo su autoridad, pero no espere de parte mía y de algunos otros fieles, una aceptación acrítica de su proceder, ni un abandono de nuestros derechos como laicos, muy particularmente nuestro derecho a la protesta cuando algo objetivamente no marcha bien. Tampoco puede usted esconderse detrás de títulos, logros académicos o dignidades para negarle el derecho a la iniciativa propia y el derecho de pensar y actuar con libertad cristiana a los laicos. Los tiempos en que se concebía la Iglesia como reducida a “cura y monaguillo” quedaron afortunadamente en el pasado, los laicos cada día conocemos mejor nuestra posición en la Iglesia, nuestros deberes y derechos, sin necesidad de un tutelaje clerical enfermizo y apabullante. Sepa usted, que vamos a agotar todos los medios que la Iglesia pone a nuestro alcance para revertir esta situación. De seguro usted conoce lo que la Instrucción Redemptoris Sacramentum ordena de forma vinculante a obispos, sacerdotes y laicos:

[IRS-183.] De forma muy especial, todos procuren, según sus medios, que el santísimo sacramento de la Eucaristía sea defendido de toda irreverencia y deformación, y todos los abusos sean completamente corregidos. Esto, por lo tanto, es una tarea gravísima para todos y cada uno, y, excluida toda acepción de personas, todos están obligados a cumplir esta labor.

[IRS-184.] Cualquier católico, sea sacerdote, sea diácono, sea fiel laico, tiene derecho a exponer una queja por un abuso litúrgico, ante el Obispo diocesano o el Ordinario competente que se le equipara en derecho, o ante la Sede Apostólica, en virtud del primado del Romano Pontífice. Conviene, sin embargo, que, en cuanto sea posible, la reclamación o queja sea expuesta primero al Obispo diocesano. Pero esto se haga siempre con veracidad y caridad.

Mi propuesta. De ninguna manera los que compartimos el mismo punto de vista sobre la liturgia, estamos opuestos a la danza sagrada o a que se alabe y adore a Dios con esa forma de arte, a lo que nos oponemos con la fuerza y la razón que nos dan el Magisterio y la Tradición de la Iglesia, es a su incorporación en las celebraciones litúrgicas, particularmente en la Eucaristía. Se debe estimular la danza como un área especifica de la pastoral juvenil y asistirla con un adecuado pastoreo. Una forma de cultivar la danza sagrada sin violentar la liturgia, sería su desarrollo en ambientes extra-litúrgicos como los atrios de los templos, los salones parroquiales etc. Se puede “danzar para el Señor” sobre todo si son los jóvenes quienes lo hacen, pero es deber del pastor conocer y hacer respetar los límites de la danza en el ámbito eclesial.

Conclusión. Quiero terminar esta carta con las apreciaciones de un cercano colaborador del papa Paulo VI, el Cardenal Virgilio Noé quien fuera secretario de Sagrada Congregación para los Sacramentos y el Culto Divino durante el pontificado de Pablo VI, quien en una entrevista concedida al portal Roma Petrus, refiriéndose a la famosa frase del Papa Montini “EL HUMO DE SATANÁS HA INFILTRADO LA IGLESIA CATÓLICA”, ha dicho lo siguiente:

“El Papa Pablo VI aceptó con sumo placer la reforma litúrgica que tuvo lugar tras el Vaticano II, pero vio con enorme preocupación la propagación de abusos litúrgicos que no respetaban dicha reforma”.

Con la frase antes citada (asegura el cardenal Noé) Pablo VI se refería a

“todos esos sacerdotes, obispos y cardenales que no adoraban correctamente a Dios al celebrar mal la Santa misa debido a una interpretación equivocada de lo que quiso implementar el Concilio Vaticano II. El Papa habló del humo de Satanás porque él sostenía que aquellos sacerdotes que convirtieron la Santa Misa en basura en nombre de la creatividad, en realidad estaban poseídos de la vanagloria y el orgullo del maligno. Por tanto, el humo de Satanás no era otra cosa que la mentalidad que quería distorsionar los cánones litúrgicos de la ceremonia eucarística”.

Dice también el Cardenal a este respecto:

“Él condenaba la sed de protagonismo y el delirio de omnipotencia que siguieron a nivel litúrgico al Concilio. La Misa es una ceremonia sagrada, repetía con frecuencia el Papa, todo debe ser preparado y estudiado adecuadamente respetando los cánones, nadie es “dominus” de la Misa. Desgraciadamente, muchos, después del Vaticano II no lo han entendido y Pablo VI sufría viendo el fenómeno como un ataque del demonio.”

Sinceramente espero P. Moisés que éste no sea su caso…

Atentamente su feligrés y hermano en Cristo: Marco Aurelio Di Rupo Betancourt.